Elecciones generales Brasil 2026 · 1ª vuelta
Un resultado inesperado
¿Qué dejó la primera vuelta y cómo se reordena el poder en Brasil? Analizamos los resultados de la elección presidencial, la nueva composición del Congreso y la distribución del poder en los 26 estados y el Distrito Federal. Una mirada desde los datos para comprender el nuevo mapa político y lo que está en juego de cara a la segunda vuelta.
Resumen ejecutivo
Flávio Bolsonaro (PL) y Lula (PT) pasan a segunda vuelta con una diferencia de 1,87 puntos porcentuales, equivalente a 2.227.994 votos. Flávio obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula, el 45,16%. Entre ambos concentraron el 92,19% de las preferencias, mientras que los otros diez candidatos sumaron el 7,81%.
El resultado muestra una marcada división territorial. Flávio lideró en 14 estados y el Distrito Federal; Lula se impuso en los 12 estados restantes: los nueve del Nordeste y tres del Norte. Roraima registró el mayor porcentaje de apoyo a un candidato ganador, con un 71,06%.
La abstención alcanzó el 21,08% de los 158.745.502 electores habilitados. Entre quienes votaron, el 4,77% lo hizo en blanco o nulo. De cara a la segunda vuelta, unos 15,3 millones de votos no se inclinaron por ninguno de los dos finalistas: corresponden a las preferencias por otros candidatos y a los votos blancos y nulos. Los diez territorios identificados como clave en este análisis concentran el 66,4% de la participación.
En el Senado, donde se disputaron 54 de los 81 escaños, el PL quedó como la mayor bancada, con 27 senadores. Derecha y centroderecha suman 51 escaños: superan tanto la mayoría absoluta (41) como el umbral de tres quintos (49), aunque no alcanzan los dos tercios (54). En la Cámara de Diputados, la renovación fue del 42,7%. Ninguno de estos dos bloques alcanza por separado la mayoría absoluta de 257 escaños, pero juntos reúnen 294.
En el ámbito regional, 20 de las 27 gobernaciones se definieron en primera vuelta y siete se resolverán en la segunda. El PL encabeza los resultados con cinco gobernaciones y ocho gobernadores fueron reelectos. Sin embargo, ninguno de los partidos de los gobernadores electos cuenta con mayoría propia en su asamblea legislativa: la proporción de escaños que ocupan tiene una mediana del 19,6%. Este escenario anticipa la necesidad de construir acuerdos para gobernar.
1. El resultado de la primera vuelta
Bolsonaro
El mapa interactivo (figura 2) permite explorar los resultados en los más de 93 mil locales de votación de Brasil. El rojo identifica los locales donde ganó Lula y el azul, aquellos donde se impuso Flávio. La intensidad del color aumenta según el porcentaje de votos válidos obtenido por el candidato ganador.
El panel permite buscar un local por nombre y filtrar los resultados por estado, municipio, candidato, porcentaje mínimo de votación y número de electores inscritos. También ofrece la opción de descargar los datos en formato CSV.
La primera vuelta mostró una alta concentración del voto en los dos finalistas. Flávio Bolsonaro y Lula reunieron el 92,19% de los votos válidos, por encima del 91,6% que sumaron los dos candidatos más votados en 2022. Los otros diez candidatos obtuvieron el 7,81%. La distancia entre ambos fue de 1,87 puntos porcentuales, equivalente a 2.227.994 votos.
En términos territoriales, Lula se impuso en los nueve estados del Nordeste y en tres del Norte: Amazonas, Amapá y Pará. Flávio lideró en los otros 14 estados y el Distrito Federal. El mapa mantiene la distribución de 2022, con dos cambios: Minas Gerais y Tocantins, donde Lula había ganado, esta vez se inclinaron por Flávio.
Por segunda elección consecutiva, el presidente en ejercicio terminó la primera vuelta en segundo lugar. En 2022 fue Jair Bolsonaro, con un 43,2% frente al 48,4% de Lula; esta vez fue Lula. Los anteriores presidentes que buscaron la reelección, Fernando Henrique Cardoso en 1998, Lula en 2006 y Dilma Rousseff en 2014, habían liderado la primera vuelta.
El antecedente histórico favorece a Flávio: en las siete segundas vueltas presidenciales celebradas desde 1989, ganó quien había obtenido el primer lugar en la votación inicial. Sin embargo, ese historial no determina el desenlace, especialmente con una diferencia de 1,87 puntos. Las elecciones recientes de Chile y Argentina ofrecen ejemplos de remontadas: Gabriel Boric en 2021 y Javier Milei en 2023 llegaron segundos a la primera vuelta y ganaron la segunda.
La diferencia está en el espacio disponible para ampliar los apoyos. En esas elecciones, los finalistas reunían entre el 54% y el 67% de los votos, por lo que una proporción considerable del electorado había optado por otras candidaturas. En Brasil, ambos ya concentran más del 92% de los votos válidos. Además de atraer a quienes votaron por otros candidatos, será clave movilizar a quienes se abstuvieron o votaron en blanco o nulo, y mantener el respaldo obtenido en primera vuelta.
Flávio también llega a la segunda vuelta con un PL fortalecido en las elecciones regionales y legislativas. El partido pasó de uno a cinco gobernadores electos en primera vuelta, de 99 a 121 diputados y de nueve a 27 senadores. Con estos resultados, tendrá la mayor bancada en ambas cámaras del Congreso. Esa mayor presencia territorial y parlamentaria puede ampliar su capacidad de articulación y movilización, aunque su efecto en la elección presidencial dependerá de cómo esos apoyos se traduzcan en votos.
2. Participación, abstención y votos blancos y nulos
La abstención alcanzó el 21,08% del padrón electoral: 33.469.244 de los 158.745.502 electores habilitados no acudieron a las urnas. La cifra representa un aumento de 0,13 puntos porcentuales respecto de 2022, cuando fue del 20,95%.
Los votos blancos y nulos sumaron 5.975.047, equivalentes al 4,77% de los votos emitidos, frente al 4,41% registrado en 2022. Ambos indicadores muestran un leve aumento respecto de la elección anterior.
2.1. Cómo cambió la abstención en los estados y el Distrito Federal respecto de 2022
2.2. Votos blancos y nulos por territorio: comparación con 2022
La tabla ordena los estados y el Distrito Federal de mayor a menor porcentaje de votos blancos y nulos en 2026. El naranja indica un aumento respecto de 2022 y el verde, una disminución.
2.3. Abstención y votos blancos y nulos por región
El Sudeste tiene la mayor abstención (22,70% de los habilitados) y también la mayor proporción de blancos y nulos (5,46% de los votantes), ambas por encima del promedio del país. El Nordeste tiene la menor abstención (18,39%), pero la segunda mayor tasa de blancos y nulos (5,08%). Norte y Centro-Oeste quedan bajo el promedio en ambos indicadores.
2.4. Abstención por región en relación con 2022
En relación con 2022, la abstención subió en el Sur (de 19,3% a 20,5%), en el Sudeste (de 22,0% a 22,7%) y en el Centro-Oeste (de 21,3% a 21,7%), y bajó en el Norte (de 20,9% a 19,4%) y en el Nordeste (de 19,5% a 18,4%).
Cada línea conecta la tasa de abstención de 2022, representada por un círculo vacío, con la de 2026. La abstención aumentó en el Sur (+1,2 puntos porcentuales), el Sudeste (+0,7) y el Centro-Oeste (+0,4), mientras que disminuyó en el Norte (−1,5) y el Nordeste (−1,1). A nivel nacional, pasó del 20,9% al 21,1%.
La estabilidad del promedio nacional contrasta con las diferencias entre territorios. La abstención cayó en la mayoría de los estados del Norte y el Nordeste, pero aumentó en todos los del Sur y el Sudeste, así como en tres de las cuatro unidades federativas del Centro-Oeste. El Sudeste mantiene tanto la mayor abstención (22,70%) como el mayor porcentaje de votos blancos y nulos (5,46%). En este último indicador, los aumentos más importantes se registraron en Pará (+1,7 puntos porcentuales), Alagoas (+1,6) y Ceará (+1,4).
Estas diferencias ayudan a dimensionar el desafío de movilización que enfrenta cada candidatura. La abstención aumentó en el Sur y el Sudeste, donde se impuso Flávio, y disminuyó en el Norte y el Nordeste, donde Lula tiene mayor apoyo. Así, Lula terminó segundo pese al aumento de la participación en regiones donde cuenta con una base electoral importante.
De cara a la segunda vuelta, Flávio podría encontrar una oportunidad entre quienes no votaron en los territorios donde lideró, mientras que Lula enfrenta el desafío de seguir ampliando una participación que ya creció en sus principales zonas de apoyo. Esto no implica que los ausentes respalden al candidato que ganó en su región, pero sí señala dónde la movilización puede incidir en el resultado. La elección de 2022 ofrece una referencia: la segunda vuelta se resolvió por 1,8 puntos porcentuales (50,9% frente a 49,1%), un margen similar a la diferencia actual entre ambos candidatos.
2.5. Evolución de la participación electoral: 1994–2026
La abstención en la primera vuelta presidencial alcanzó el 21,1% en 2026, el segundo nivel más alto desde 1994, solo superado por el 21,5% registrado en 1998.
Los votos blancos y nulos representaron el 4,8% de los votos emitidos. Aunque aumentaron respecto del 4,4% de 2022, se mantienen muy por debajo del 18,8% registrado al inicio de la serie, en 1994.
La línea oscura muestra la abstención y la clara, el porcentaje de votos blancos y nulos. Ambos indicadores siguen trayectorias distintas en el largo plazo: la abstención aumenta en cada elección desde 2006, cuando alcanzó el 16,8%, mientras que los blancos y nulos pasaron del 18,8% de los votos emitidos en 1994 a menos del 5% en las dos últimas elecciones.
Respecto de 2022, los cambios fueron acotados. La abstención pasó del 20,95% al 21,08%, y los blancos y nulos aumentaron del 4,41% al 4,77%. Sin embargo, la perspectiva histórica permite dimensionar estos resultados: la abstención se ubica en el segundo nivel más alto desde 1994, solo por debajo del 21,5% registrado en 1998, mientras que los blancos y nulos permanecen cerca del mínimo de la serie.
Estos datos muestran una menor concurrencia a las urnas y, entre quienes participan, una mayor proporción de votos por alguna candidatura que al inicio de la serie. En 2026, esa definición se concentró principalmente en los dos finalistas. La movilización será, por tanto, un factor clave para la segunda vuelta: además de disputar las preferencias de quienes ya votaron, ambas candidaturas enfrentan el desafío de convocar a quienes se abstuvieron.
3. Resultados por estado
3.1. Distribución territorial del voto
Flávio Bolsonaro lideró en 14 estados y el Distrito Federal, mientras que Lula se impuso en 12 estados. A nivel regional, Flávio obtuvo la mayor votación en cuatro de las cinco regiones del país; Lula encabezó los resultados en el Nordeste.
El mapa identifica cada estado y el Distrito Federal con el color del candidato más votado. Al pasar el cursor sobre cada territorio, se pueden consultar sus resultados. Lula se impuso en los nueve estados del Nordeste y en tres del Norte: Amazonas, Amapá y Pará. Flávio Bolsonaro lideró en todos los estados del Sur, el Sudeste y el Centro-Oeste, además del Distrito Federal, Acre, Rondônia, Roraima y Tocantins. Amapá registró la diferencia más estrecha entre ambos: apenas 0,04 puntos porcentuales.
Respecto de 2022, Lula redujo su porcentaje de votos en 25 de los 27 territorios, mantuvo su resultado en Amapá y solo aumentó su apoyo en el Distrito Federal, donde pasó del 36,9% al 38,1%. Flávio, en tanto, superó el porcentaje obtenido por Jair Bolsonaro en 26 de los 27 territorios.
Minas Gerais y Tocantins cambiaron de candidato ganador. En Minas Gerais, la ventaja de Lula de 4,7 puntos en 2022 dio paso a una diferencia de 4,9 puntos a favor de Flávio en 2026. En Tocantins, el margen pasó de 6,4 puntos a favor de Lula a 7,0 puntos a favor de Flávio. La mayor ampliación de la ventaja del PL se registró en Rio Grande do Sul, donde la diferencia aumentó de 6,6 a 19,9 puntos porcentuales.
3.2. Resultado por UF
Flávio Bolsonaro quedó primero en 15 de las 27 UF y Lula en 12. La tabla muestra el porcentaje de votos válidos de cada finalista y de los demás candidatos en cada UF, en orden alfabético.
3.3. Desempeño por territorio: comparación con 2022
Lula obtuvo un menor porcentaje de votos que en 2022 en 25 de los 27 territorios. Flávio Bolsonaro, en tanto, superó el resultado de Jair Bolsonaro (PL) en 26.
El gráfico compara la diferencia entre ambos candidatos en puntos porcentuales de los votos válidos para cada elección. Los valores hacia la izquierda indican una ventaja de Lula; hacia la derecha, de Jair Bolsonaro en 2022 y de Flávio Bolsonaro en 2026.
La diferencia de votos se desplazó a favor de Bolsonaro en todos los estados, mientras que en el Distrito Federal se movió 1,6 puntos porcentuales a favor de Lula. Los mayores cambios se registraron en Tocantins (+13,4 puntos), Rio Grande do Sul (+13,3), Mato Grosso (+10,5) y Mato Grosso do Sul (+10,2).
Minas Gerais y Tocantins pasaron de una ventaja de Lula en 2022 a una de Flávio Bolsonaro en 2026. Amapá registró un virtual empate, con una diferencia de apenas 0,04 puntos a favor de Lula. En el Nordeste, Lula mantuvo el primer lugar en los nueve estados, aunque con márgenes menores que en 2022.
3.4. Diez territorios clave para la segunda vuelta
La selección considera dos factores: el peso de cada territorio en el total de votos emitidos y la diferencia entre los finalistas. En conjunto, estos diez territorios concentran el 66,4% de la participación nacional y abarcan las cinco regiones del país.
São Paulo y Minas Gerais concentran el 31,3% de los votos emitidos en el país, lo que les otorga un peso importante en la segunda vuelta. Entre los diez territorios seleccionados, las menores diferencias entre los finalistas se registraron en Amazonas (3,2 puntos porcentuales), Minas Gerais (4,9) y Pará (5,4). Flávio lideró en Minas Gerais, mientras que Lula se impuso en Amazonas y Pará.
4. Comparación entre 2022 y 2026
4.1. Resultados por región
Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,0% de los votos válidos en la primera vuelta, frente al 45,2% de Lula. El Nordeste fue la única región donde Lula lideró, con un 63,8%. Flávio se impuso en las otras cuatro regiones y alcanzó su mayor porcentaje de apoyo en el Sur, con un 60,1%.
Bolsonaro
Cada fila compara el porcentaje de votos obtenido por Lula, a la izquierda, y Flávio, a la derecha, en una región. Lula lideró únicamente en el Nordeste, con un 63,8% frente al 30,9% de Flávio. Este último alcanzó su mayor ventaja en el Sur, con un 60,1% frente al 31,3%, y se impuso en el Sudeste, que concentra el 40,6% de los votos válidos, por un 51,4% frente al 39,7%.
En el Nordeste, Lula mantuvo el primer lugar en todos los estados, aunque con diferencias menores que en 2022. En Bahia, su ventaja se redujo de 45,4 a 37,6 puntos porcentuales; en Maranhão, de 42,8 a 33,1. La región sigue siendo su principal base de apoyo, pero el margen que aporta a su resultado nacional se estrechó.
Minas Gerais merece especial atención por su peso electoral y su trayectoria: desde 1989, el ganador de la elección presidencial en el estado también ha ganado a nivel nacional. Lula se impuso allí en ambas vueltas de 2022, pero quedó segundo en la primera vuelta de 2026. Aunque este antecedente no determina el resultado de la segunda vuelta, el cambio en uno de los principales termómetros electorales del país señala un desafío para su candidatura.
En conjunto, los resultados muestran que la amplia ventaja de Lula en el Nordeste no fue suficiente para compensar la diferencia a favor de Flávio en las otras regiones. Recuperar apoyo en el Centro-Sur y sostener sus márgenes en el Nordeste serán desafíos centrales de cara a la segunda vuelta.
4.2. Comparación del desempeño de Lula y Bolsonaro en relación con 2022
El círculo vacío representa el porcentaje de votos obtenido en 2022 y el punto lleno, el de 2026. La línea punteada muestra la variación entre ambas elecciones.
La candidatura del PL aumentó su apoyo en 3,8 puntos porcentuales, al pasar del 43,2% obtenido por Jair Bolsonaro en 2022 al 47,0% de Flávio Bolsonaro en 2026. Lula, en cambio, retrocedió 3,3 puntos, del 48,4% al 45,2%. Con estos resultados, se invirtió el orden de los dos primeros lugares respecto de 2022.
4.3. Cómo cambió el mapa municipal
Lula pasó de liderar en 3.376 municipios en 2022 a 2.663 en 2026. Flávio Bolsonaro, en tanto, se impuso en 2.906 municipios, frente a los 2.191 donde había ganado Jair Bolsonaro en 2022.
El cambio fue en una sola dirección: 711 municipios pasaron de Lula a Flávio y ninguno pasó de Bolsonaro a Lula. Además, Flávio superó el porcentaje de votos obtenido por Jair en 5.479 de los 5.570 municipios comparables (98,4%), lo que muestra un avance territorial extendido.
Cada par de barras muestra la proporción de municipios donde lideraron Lula y Bolsonaro en 2022 y 2026, por región. Lula se impuso en el 98% de los municipios del Nordeste, pero perdió presencia en las demás regiones. Las mayores caídas se registraron en el Centro-Oeste, del 30% al 9%, y en el Sur, del 29% al 8%.
711 municipios pasaron de Lula a Flávio y ninguno hizo el recorrido inverso. Estos cambios se concentraron en el Sudeste (287 municipios) y el Sur (251). En total, Lula obtuvo el primer lugar en 2.663 municipios, frente a los 3.376 de 2022.
El avance de Flávio también se observa en el porcentaje de votos: superó el resultado de Jair Bolsonaro en el 98,4% de los municipios comparables. Incluso en el Centro-Oeste, donde este indicador fue menor, alcanzó el 89,9%.
En cada fila, los trazos oscuros indican la proporción de municipios donde Flávio obtuvo un porcentaje de votos superior al de Jair Bolsonaro en 2022. En el Sur y el Sudeste, esto ocurrió en el 99,9% de los municipios. El Centro-Oeste registró la menor proporción, con un 89,9%, equivalente a 420 de 467 municipios.
La ausencia de municipios que hayan pasado de Bolsonaro a Lula, junto con el aumento del apoyo a Flávio en casi todo el país, muestra un avance territorial extendido del PL. El patrón contrasta con el de 2006, cuando el PT perdió apoyo en el Centro-Sur y lo amplió en el Nordeste. En 2026, los cambios de candidato ganador se produjeron en una sola dirección.
Para Lula, este escenario plantea un desafío territorial: lidera en menos de uno de cada diez municipios del Sur y el Centro-Oeste. Los grandes centros urbanos del Sudeste y su base de apoyo en el Nordeste adquieren especial relevancia para la segunda vuelta. Sin embargo, el número de municipios ganados no refleja por sí solo el potencial de recuperación: también importan su tamaño electoral y la posibilidad de reducir diferencias, incluso donde no obtuvo el primer lugar.
4.4. Transferencia estimada de votos entre las primeras vueltas
El modelo estima que el 98,0% de quienes votaron por Jair Bolsonaro en 2022 apoyó a Flávio en 2026, mientras que el 92,2% de los votantes de Lula mantuvo su preferencia.
Estas estimaciones se basan en los resultados agregados de 5.570 municipios. El modelo compara la distribución del voto entre ambas elecciones para estimar posibles transferencias, sin observar las decisiones individuales de los electores.
La diagonal, destacada en gris, muestra la continuidad estimada del voto: el 98,0% de los votantes de Jair Bolsonaro habría apoyado a Flávio y el 92,2% de los de Lula habría mantenido su preferencia. La principal transferencia entre ambas candidaturas corresponde a votantes de Lula en 2022 que habrían optado por Flávio en 2026 (5,5%). Estas cifras son estimaciones del modelo, no cambios de voto observados a nivel individual.
4.5. Apoyo electoral estimado por tramo etario
La comparación utiliza la misma muestra de 5.569 municipios, los mismos tres tramos de edad y un método común para ambas elecciones. Los resultados corresponden a estimaciones basadas en datos municipales.
Entre los electores de 35 a 59 años, el apoyo estimado a Lula disminuyó del 33,8% al 30,8%, mientras que el de la candidatura del PL aumentó del 35,3% con Jair Bolsonaro al 38,1% con Flávio. En el grupo de 60 años o más, Lula pasó del 32,7% al 31,3%.
Entre los electores de 16 a 34 años, Lula mantuvo la ventaja, con un apoyo estimado del 40,3%, frente al 31,2% de Flávio.
En los tres tramos de edad, el gráfico muestra una caída del apoyo estimado a Lula y un aumento para Flávio respecto del resultado de Jair Bolsonaro en 2022. El mayor cambio se registra entre los electores de 35 a 59 años: Lula retrocede 3,0 puntos porcentuales y la candidatura del PL avanza 2,8. Entre los jóvenes de 16 a 34 años, Lula mantiene la ventaja, con un 40,3% frente al 31,2% de Flávio.
El modelo de inferencia ecológica estima una mayor continuidad del voto bolsonarista: el 98,0% de quienes apoyaron a Jair en 2022 habría votado por Flávio en 2026, frente al 92,2% que habría mantenido su preferencia por Lula. La transferencia estimada entre ambas candidaturas es asimétrica: un 5,5% de los votantes de Lula habría pasado a Flávio, frente a un 0,2% en sentido inverso. Entre quienes votaron por otros candidatos en 2022, el modelo estima transferencias del 2,6% hacia Flávio y del 1,5% hacia Lula. Estas cifras describen patrones inferidos a partir de datos agregados, no trayectorias individuales observadas.
4.6. Abstención y votos blancos y nulos por perfil
Los intervalos reflejan únicamente la incertidumbre estimada por el modelo. No incorporan las posibles diferencias entre los patrones municipales y el comportamiento individual, ni el efecto de las decisiones de regularización utilizadas en la estimación. Tampoco consideran el envejecimiento del electorado, ya que se utiliza el perfil etario de 2022 como aproximación para 2026.
Un intervalo estrecho indica precisión dentro de los supuestos del modelo, pero no confirma cómo votaron las personas de cada grupo.
En todos los grupos, la proporción conjunta de abstención y votos blancos y nulos varió menos de 1,5 puntos porcentuales entre 2022 y 2026. Los mayores de 60 años registran los niveles estimados más altos, cercanos al 26%. El mayor aumento corresponde a las mujeres de 35 a 59 años, con 1,3 puntos porcentuales.
La continuidad estimada del voto de Jair Bolsonaro hacia Flávio (98%) sugiere una alta capacidad de retención del apoyo electoral entre ambas candidaturas. En el caso de Lula, la mayor caída se observa entre los adultos de 35 a 59 años, mientras que los jóvenes siguen siendo el grupo donde mantiene una ventaja.
En conjunto, estas estimaciones apuntan a que el retroceso de Lula es más marcado entre los electores de edades intermedias. Este segmento adquiere relevancia para la segunda vuelta, aunque los datos agregados no permiten establecer las motivaciones del cambio ni identificar las trayectorias individuales de sus votantes.
4.7. Apoyo electoral estimado por sexo y edad
Al desagregar por sexo y edad, el modelo mantiene el patrón general: el apoyo estimado a Lula disminuye y el de la candidatura del PL aumenta en los seis grupos, con variaciones algo mayores entre los electores de 35 a 59 años. Entre las mujeres de ese tramo, Lula pasa del 33,2% al 30,4%; entre los hombres, del 34,6% al 31,3%.
Las diferencias estimadas entre hombres y mujeres de una misma edad son pequeñas y, en su mayoría, se encuentran dentro de los intervalos de incertidumbre. Como la composición por sexo varía poco entre municipios, el modelo dispone de información limitada para distinguir estos comportamientos. Por ello, las diferencias por sexo deben interpretarse con cautela.
Los cuatro paneles muestran un patrón común: el apoyo estimado a Lula disminuye y el de la candidatura del PL aumenta en todos los grupos, con los mayores cambios entre los electores de 35 a 59 años. Entre los hombres de ese tramo, Lula retrocede 3,3 puntos porcentuales y Flávio supera en 3,5 puntos el resultado de Jair en 2022.
Al considerar el tramo de 35 a 59 años en su conjunto, la diferencia se amplía: en 2022, Jair obtenía un 35,3% y Lula, un 33,8%; en 2026, Flávio alcanza el 38,1% frente al 30,8% de Lula, una ventaja de 7,3 puntos. Entre los jóvenes de 16 a 34 años, Lula mantiene el primer lugar, con un 40,3% frente al 31,2%, aunque su ventaja se reduce de 14,0 a 9,1 puntos.
Las franjas claras representan los intervalos de incertidumbre y se superponen entre hombres y mujeres en casi todos los tramos. Esto limita la posibilidad de establecer diferencias por sexo. Los resultados son estimaciones basadas en datos municipales y no observaciones del comportamiento individual.
4.8. Cambios por estado y su peso electoral
La comparación destaca los cinco estados con las mayores variaciones entre las primeras vueltas de 2022 y 2026 e incorpora a São Paulo por su peso en el electorado nacional.
Goiás registró la mayor caída del apoyo a Lula (−8,5 puntos porcentuales), mientras que Rio Grande do Sul mostró el mayor aumento de Flávio respecto de Jair (+6,8 puntos). Tocantins, Rio Grande do Sul y Mato Grosso figuran tanto entre las mayores caídas de Lula como entre los mayores avances de Flávio. En São Paulo, las variaciones fueron más acotadas, aunque su peso electoral amplifica su impacto nacional: Lula retrocedió 2,7 puntos y Flávio superó a Jair en 4,2.
4.9. São Paulo: el impacto de su peso electoral
São Paulo concentra el 21,6% de los electores habilitados del país. Allí, Lula pasó del 40,9% de los votos válidos en 2022 al 38,2% en 2026, mientras que Flávio obtuvo el 51,9%, frente al 47,7% de Jair. Así, la diferencia entre ambas candidaturas se amplió de 6,8 a 13,7 puntos porcentuales a favor del PL.
La capital paulista, que reúne el 26,8% del electorado del estado, registró los mayores cambios en número de votos: tanto la caída de Lula como el aumento de Flávio respecto de Jair.
La capital paulista encabeza ambos rankings por su peso electoral: concentra el 26,8% de los electores del estado. Aunque Lula retrocedió solo 0,96 puntos porcentuales, la caída representa el mayor volumen de votos del estado. Flávio, por su parte, superó a Jair en 4,14 puntos.
Guarulhos, São Bernardo do Campo y Osasco también aparecen en ambas listas. En estos municipios, Lula registró caídas de entre 2,4 y 2,6 puntos, mientras que Flávio obtuvo aumentos de entre 3,8 y 4,2 puntos respecto de Jair. El patrón combina una pérdida de apoyo a Lula con un avance de la candidatura del PL en centros urbanos de alto peso electoral.
5. Conclusiones: elección presidencial
Flávio Bolsonaro terminó la primera vuelta con una ventaja de 1,87 puntos porcentuales sobre Lula y un avance territorial extendido respecto de 2022. Superó el porcentaje de votos de Jair Bolsonaro en 26 de los 27 territorios y en el 98,4% de los municipios comparables. Lula mantuvo el liderazgo en el Nordeste y en tres estados del Norte, pero perdió apoyo en casi todo el país, con retrocesos más marcados en el Centro-Oeste y el Sur.
A nivel nacional, la abstención y los votos blancos y nulos variaron poco respecto de 2022, aunque ese resultado reúne cambios regionales en sentidos opuestos. Para la segunda vuelta, será clave mantener los apoyos obtenidos, atraer a quienes no eligieron a ninguno de los finalistas y movilizar a quienes se abstuvieron.
5.1. Claves para la segunda vuelta
Continuidad y transferencia del voto
El modelo estima que el 98,0% de quienes apoyaron a Jair Bolsonaro en 2022 habría votado por Flávio en 2026, frente a una continuidad del 92,2% entre los votantes de Lula. La transferencia estimada desde Lula hacia Flávio alcanza el 5,5%, mientras que el movimiento inverso es del 0,2%. Estas cifras sugieren una mayor retención del voto bolsonarista, aunque corresponden a estimaciones basadas en datos municipales, no a decisiones individuales observadas.
Diferencias por edad
El mayor retroceso estimado de Lula se concentra entre los electores de 35 a 59 años, donde pasa del 33,8% al 30,8%. Entre quienes tienen 60 años o más, disminuye del 32,7% al 31,3%. En cambio, mantiene la ventaja entre los jóvenes de 16 a 34 años, con un 40,3% frente al 31,2% de Flávio. Los resultados sitúan a los electores de edades intermedias como un segmento relevante para la disputa.
El peso de São Paulo y Minas Gerais
São Paulo y Minas Gerais reúnen casi un tercio del electorado nacional, con el 21,6% y el 10,4% de los electores habilitados, respectivamente. En São Paulo, Flávio obtuvo el 51,9% y Lula, el 38,2%. En Minas Gerais, la diferencia fue más estrecha: 4,9 puntos porcentuales a favor de Flávio. Por su tamaño, los cambios en ambos estados pueden tener un impacto significativo en el resultado nacional.
Los votos por conquistar
Las preferencias por los otros diez candidatos, junto con los votos blancos y nulos, sumaron 15,3 millones de votos, equivalentes al 12,21% de los votos emitidos. A ellos se agregan 33,5 millones de electores que no participaron en la primera vuelta. Son grupos distintos, cuya participación y elección en la segunda vuelta dependerán de la capacidad de ambas candidaturas para convocarlos.
São Paulo ha sido históricamente un territorio difícil para el PT, que no gana una elección presidencial en el estado desde 2002. La novedad de 2026 es la magnitud de la diferencia: la ventaja de Flávio sobre Lula duplicó la obtenida por Jair Bolsonaro en 2022.
A este resultado se suma la reelección de Tarcísio de Freitas (Republicanos), con un 62,7%, cerca de 11 puntos porcentuales por encima de Flávio en el estado. El respaldo de un gobernador reelegido con esa votación y aliado de los Bolsonaro puede fortalecer la capacidad de movilización de Flávio en el mayor electorado del país.
Para Lula, la capital paulista aparece como un foco central de la segunda vuelta. Allí, su retroceso fue inferior a un punto porcentual y, por su tamaño electoral, incluso variaciones acotadas en el apoyo pueden representar un volumen significativo de votos.
6. Senado Federal
6.1. Distribución de los escaños
El Senado Federal está integrado por 81 escaños, que se renuevan parcialmente cada cuatro años: un tercio (27) en una elección y dos tercios (54) en la siguiente. En 2026 se disputaron 54 escaños. Las visualizaciones siguientes permiten analizar la nueva composición de la Cámara alta desde distintas perspectivas.
El hemiciclo muestra la distribución de los 81 escaños por bloque ideológico. Al pasar el cursor sobre cada bloque, se puede consultar su composición. La derecha reúne 31 escaños y la centroderecha, 20: en conjunto, suman 51. La izquierda y la centroizquierda cuentan con 16, mientras que el centro tiene 14.
Dentro de cada bloque, los escaños se distribuyen por partido. El PL concentra 27 de los 31 escaños de la derecha. União es el mayor partido de la centroderecha, con ocho, y el MDB encabeza el centro, también con ocho. En la izquierda, el PT reúne diez de los once escaños.
La elección fortaleció a la derecha en el Senado, principalmente por el crecimiento del PL, que pasó de nueve a 27 senadores y desplazó a União como la mayor bancada. Los 51 escaños de derecha y centroderecha superan la mayoría absoluta (41) y el umbral de tres quintos requerido para aprobar enmiendas constitucionales (49), aunque quedan por debajo de los dos tercios (54).
Este último umbral es especialmente relevante por su relación con las condenas en juicios políticos, incluidos los de ministros del Supremo Tribunal Federal, un tema que ha adquirido presencia en el debate público. Derecha y centroderecha quedan a tres votos de los dos tercios, aunque su cercanía ideológica no garantiza que voten de manera conjunta.
La nueva composición plantea escenarios distintos para los finalistas presidenciales. Lula enfrentaría un Senado con mayoría de derecha y centroderecha, lo que exigiría acuerdos fuera de sus principales apoyos. Flávio encontraría una composición ideológica más favorable que en la Cámara de Diputados, aunque también necesitaría articular respaldos entre partidos.
Composición por partido
El nuevo Senado, integrado por los 54 senadores electos en 2026 y los 27 elegidos en 2022, tendrá representación de 14 partidos, con el PL como la mayor bancada (27 escaños). En la composición resultante de las elecciones de 2018 y 2022 había 18 partidos y União encabezaba la distribución, con 12 escaños. El resultado combina, por tanto, una menor fragmentación partidaria con una mayor concentración de escaños en el PL.
El PL registra el mayor crecimiento respecto de la composición anterior, con 18 escaños adicionales, y se convierte en la mayor bancada del Senado. Las principales caídas corresponden al conjunto de partidos agrupados en «Demás», que pierde nueve escaños, y a REDE y União, que retroceden cuatro cada uno.
6.2. Renovación del Senado: reelectos, retornos y primeros mandatos
La renovación alcanzó el 75,9% de los 54 escaños en disputa. Trece serán ocupados por senadores reelectos, uno por un exsenador que regresa y 40 por representantes que ejercerán su primer mandato en la Cámara alta.
Entre estos últimos, 19 son actualmente diputados federales: llegan por primera vez al Senado, pero ya cuentan con experiencia en el Congreso.
Cada barra muestra la composición de los senadores electos por partido, según si fueron reelectos, regresan al Senado o ejercerán su primer mandato. De los 54 elegidos, 13 fueron reelectos, uno regresa y 40 llegan por primera vez. En el PL, 17 de sus 19 senadores electos debutarán en la Cámara alta.
El resultado combina una menor fragmentación partidaria con una alta renovación: el número de partidos con representación baja de 18 a 14, mientras que la renovación alcanza el 75,9% de los escaños en disputa. Sin embargo, una parte importante de quienes llegan por primera vez ya tiene experiencia legislativa: 19 de los 40 nuevos senadores provienen de la Cámara de Diputados.
7. Cámara de Diputados
7.1. Distribución de los escaños
En esta elección se renovaron los 513 escaños de la Cámara de Diputados. Las visualizaciones siguientes muestran su nueva composición por bloque ideológico y partido.
El hemiciclo muestra la distribución de los 513 escaños por bloque ideológico. Al pasar el cursor sobre cada bloque, se puede consultar su composición. La centroderecha es el mayor bloque, con 157 diputados, seguida de la derecha (137), la izquierda (96), el centro (95) y la centroizquierda (28).
Ningún bloque alcanza por sí solo la mayoría absoluta. Derecha y centroderecha reúnen 294 escaños: superan los 257 necesarios para ese umbral, pero requieren al menos 14 apoyos adicionales para alcanzar los 308 votos de una enmienda constitucional. Izquierda y centroizquierda suman 124 escaños, mientras que el centro cuenta con 95.
Por partido, el PL reúne 121 diputados, equivalentes al 23,6% de la Cámara y a casi el 90% del bloque de derecha. En la centroderecha, la mayor parte de los escaños se concentra en União (46), PP (41) y Republicanos (41). En el centro, las principales bancadas son el PSD (43) y el MDB (36).
La renovación alcanzó el 42,7%, por debajo del 45,0% registrado en 2022. De los 513 diputados electos, 294 fueron reelegidos, 32 regresan a la Cámara y 187 ejercerán su primer mandato.
Esta distribución refuerza la importancia de construir coaliciones. El próximo gobierno necesitará articular acuerdos entre partidos para aprobar su agenda, con un papel relevante de la centroderecha y, según la votación, del centro. El tamaño de la bancada del PL también le otorga una posición de peso en la elección de la presidencia de la Cámara, prevista para febrero de 2027.
El umbral de dos tercios permite dimensionar otro aspecto de este equilibrio: autorizar un juicio político requiere 342 votos. Derecha y centroderecha quedan a 48 de esa cifra, mientras que izquierda y centroizquierda, con 124 diputados, no alcanzan los 172 necesarios para impedir ese umbral por sí solas. Estos cálculos describen el peso de los bloques, pero no suponen que sus partidos actúen de manera unificada.
El PL consolidó su posición como la mayor bancada de la Cámara, al pasar de 99 a 121 diputados, un aumento de 22 escaños. Le siguen en crecimiento Podemos (+15) y PCdoB (+5). Las mayores caídas corresponden al conjunto de partidos agrupados en «Demás» (−21) y a União (−13).
Nota metodológica: La comparación utiliza las siglas actuales de los partidos. Las colectividades que se fusionaron o cambiaron de nombre desde 2022 se presentan bajo su denominación vigente.
7.2. Renovación de la Cámara: reelectos, retornos y primeros mandatos
De los 513 diputados electos, 294 fueron reelegidos (57,3%) y 32 regresan tras haber ejercido en legislaturas anteriores (6,2%). Los 187 restantes asumirán su primer mandato como diputados federales (36,5%).
De los 513 diputados electos, 294 fueron reelegidos (57,3%), 32 regresan a la Cámara y 187 ejercerán su primer mandato. El PL concentra tanto el mayor número de reelectos (63) como de nuevos diputados (46), combinando continuidad y renovación en su bancada.
8. Los 27 gobiernos
8.1. Los 27 gobernadores de un vistazo
El mapa identifica cada estado y el Distrito Federal con el color del partido del gobernador electo. Los siete territorios que definirán la gobernación en segunda vuelta aparecen en gris.
El PL encabeza los resultados con cinco gobernaciones, seguido del PSD (cuatro), el PT y Republicanos (tres cada uno). Ocho gobernadores fueron reelegidos. Entre ellos, Rafael Fonteles (PT, Piauí) obtuvo el mayor porcentaje de votos, con un 70,9%.
En los siete estados que definirán la gobernación en segunda vuelta, la diferencia entre los finalistas va desde 0,7 puntos porcentuales en Rio Grande do Norte hasta 17,5 en Acre, con una mediana de 15,4 puntos. Las contiendas más estrechas se registraron en Rio de Janeiro, Tocantins y Rio Grande do Norte, donde el margen fue inferior a siete puntos.
Cada barra muestra la diferencia entre los finalistas en los siete territorios que definirán la gobernación en segunda vuelta. Acre (17,5 puntos porcentuales), Amazonas (16,1), Espírito Santo (15,5) y el Distrito Federal (15,4) registraron los márgenes más amplios. En Rio de Janeiro, Tocantins y Rio Grande do Norte, la distancia fue inferior a siete puntos.
El avance del PL se observa en las gobernaciones y en ambas cámaras del Congreso. A ello se suma el triunfo de candidatos de centroderecha en los dos mayores electorados del país: Tarcísio de Freitas en São Paulo y Cleitinho Azevedo en Minas Gerais, ambos de Republicanos.
Este mapa puede fortalecer la capacidad de movilización de Flávio en el Sudeste y el Sur durante la segunda vuelta. Lula, por su parte, cuenta con los tres gobernadores electos del PT en el Nordeste: Bahia, Ceará y Piauí, estados donde ya mantiene una ventaja amplia. El desafío para ambas candidaturas será traducir esos respaldos territoriales en participación y votos.
8.2. Gobernadores reelectos
Ocho gobernadores fueron reelegidos en primera vuelta. El análisis considera a quienes ganaron la gobernación en 2022 y volvieron a obtenerla en 2026, identificados mediante su CPF, el identificador tributario personal de Brasil.
Este criterio excluye a los vicegobernadores que asumieron el cargo tras la renuncia del titular.
El mapa destaca los ocho estados donde el gobernador fue reelegido en primera vuelta: Bahia, Ceará, Mato Grosso do Sul, Pernambuco, Piauí, Santa Catarina, Sergipe y São Paulo. En conjunto, concentran el 45,8% de los votos emitidos a nivel nacional.
Veinte gobernaciones se definieron en primera vuelta, frente a 15 en 2022. El PL pasó de una a cinco, con triunfos en Paraná, Rondônia, Roraima, Rio Grande do Sul y Santa Catarina. El PSD aumentó de una a cuatro, al ganar en Amapá, Maranhão, Pernambuco y Sergipe. El PT mantuvo tres, todas en el Nordeste: Bahia, Ceará y Piauí.
9. Asambleas estatales y Cámara Legislativa del Distrito Federal
La presencia de los siete partidos con mayores bancadas nacionales varía considerablemente entre las legislaturas regionales: en conjunto, concentran desde el 56,5% de los escaños en Ceará hasta el 96,7% en Piauí. En todos los territorios reúnen más de la mitad de los escaños.
Dentro de este grupo de siete partidos, el PL encabeza la representación en diez asambleas y el MDB, en cuatro.
9.1. La representación del partido del gobernador
Con las asambleas ya electas, es posible dimensionar la representación parlamentaria del partido de cada gobernador. En los 20 territorios donde la gobernación se definió en primera vuelta, la proporción de escaños de ese partido tiene una mediana del 19,6%. Esta cifra corresponde a su bancada propia, sin incluir posibles aliados.
En los siete territorios que irán a segunda vuelta, el tamaño de esa bancada dependerá de cuál de los finalistas resulte electo.
Cada barra muestra el porcentaje de escaños que ocupa el partido del gobernador electo en su asamblea. Ninguno cuenta con mayoría propia. Las mayores proporciones se registran en Piauí (PT, 43%) y Santa Catarina (PL, 40%), mientras que en São Paulo y Minas Gerais alcanzan apenas el 6% y el 5%, respectivamente. Estas cifras no incluyen los escaños de posibles partidos aliados.
En los siete territorios que definirán la gobernación en segunda vuelta, la figura compara la representación del partido de cada finalista en la asamblea ya electa. Esto permite dimensionar la bancada propia con la que contaría cada uno para iniciar su gobierno.
En cada territorio con segunda vuelta, las dos barras muestran la proporción de escaños del partido de cada finalista en la asamblea ya electa. La mayor diferencia se registra en Rio de Janeiro, donde el PL cuenta con el 30% y el PSD, con el 13%.
En los 20 territorios con gobernador electo, ningún partido de gobierno tiene mayoría propia. La mediana de su representación es del 19,6%, aunque las diferencias son amplias. En Piauí (PT, 43%) y Santa Catarina (PL, 40%), la bancada del gobernador se acerca a la mitad de la asamblea. En Minas Gerais y São Paulo, ambos gobernados por Republicanos, representa apenas el 5% y el 6%, respectivamente.
El PL encabeza la representación en diez asambleas y el MDB, en cuatro. Sin embargo, el peso legislativo de cada partido no siempre coincide con el control de la gobernación, por lo que la composición de las alianzas será determinante para la gestión regional.
Esta fragmentación traslada a los estados la necesidad de construir acuerdos que también caracteriza al Congreso. Una bancada propia pequeña exige reunir más apoyos de otros partidos para aprobar presupuestos y proyectos. Una representación cercana a la mayoría ofrece un punto de partida más favorable, pero no garantiza una relación estable con el Legislativo. La capacidad de gobernar dependerá tanto del tamaño de la bancada propia como de los acuerdos que cada gobernador logre sostener.
10. Los 20 gobernadores electos en la 1ª vuelta
11. Conclusión general
La primera vuelta de 2026 dejó definido gran parte del mapa político de Brasil y una disputa presidencial abierta. Flávio Bolsonaro y Lula avanzan a la segunda vuelta separados por 1,87 puntos porcentuales. Además de mantener sus apoyos, buscarán atraer los 15,3 millones de votos que fueron a otras candidaturas, en blanco o nulo, y movilizar a quienes no participaron.
El resultado también muestra un fortalecimiento del PL, que tendrá la mayor bancada en ambas cámaras del Congreso: pasó de nueve a 27 senadores y de 99 a 121 diputados. Derecha y centroderecha reúnen 51 de los 81 escaños del Senado y 294 de los 513 de la Cámara de Diputados. Esa composición ofrece un escenario más favorable para Flávio, aunque la construcción de mayorías dependerá de acuerdos entre partidos.
En el ámbito regional, 20 de las 27 gobernaciones se definieron en primera vuelta, con cinco triunfos del PL y ocho gobernadores reelectos. Las siete restantes se resolverán junto con la Presidencia. Ninguno de los partidos de los gobernadores ya electos cuenta con mayoría propia en su asamblea, por lo que todos necesitarán apoyos de otras fuerzas para alcanzarla.
La segunda vuelta definirá quién encabeza el Ejecutivo, pero buena parte de las condiciones para gobernar ya está trazada. El próximo presidente enfrentará un Congreso con mayor peso de la derecha y la centroderecha, mientras que los gobernadores deberán construir acuerdos en legislaturas fragmentadas. La capacidad de convertir el respaldo electoral en alianzas sostenidas será central para la gestión del próximo período.
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